viernes, 5 de septiembre de 2008

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...Desde las nubes negruzcas se escuchó un rugido y el cielo parió la tormenta. Muchos años despúes en las mesas del pueblerío se repasaría la historia de la gran tormenta mientras niños con ojos asombrados imaginaban la lluvia, y la humedad de esa noche se transportaba al presente. Magdalena sintió un rugido en su vientre, pensó que tal vez era su imaginación y así asomandose a la ventana fue el testigo silencioso de la lluvia, que caia mansa de a momentos, salvaje y descontrolada en otros; así sintió entre sus piernas el desbravar de un río y comprendiendo que la vida se abría paso dentro suyo, tocó el hombro de Javier, quién leia placidamente en la mecedora. "Ya es hora" susurró. "Ya es hora" repitió el calmadamente. Se levantó de la silla, puso el libro sobre la mesa, fue hasta el living y buscó sus anteojos, aquellos escurridizos que vivian apareciendo y desapareciendo en lugares inhóspitos, y se los puso con mucho cuidado. Siguió hasta la pieza y sin prender la luz, casí con un sólo movimiento agarró sombrero, saco y maleta. "Estoy listo" le dijo; y ella le sonrió, le pareció que el cielo se abría y que el sol se reflejaba en sus dientes de márfil. Pero fue una ilusión. Afuera el viento golpeaba con fuerza trayendo ruidos lejanos y agua revuelta.
No tenian auto, jamás le habian gustado los autos. Se veia a sí mismo atrapado en una maraña de metal retorcido de la cual no podia escapar. El sueño aún lo perseguía por las noches;se quedó mirando la vieja carreta mientras pensaba en estas cosas, hasta que el gemido de su mujer lo trajo al presente. "Vamos". Lo siguió caminando por los charcos llenos de barro, era extraño pero estaba afuera del dolor, sentía la lluvia lejana, y las gotas enredadas en su piel. No sentía frío, ni calor, estaba atenta a cada paso, aunque hacía tres metros su zapato izquierdo se habia quedado atrapado en un pozo. Llegaron a la casa y golpearon con insistencia, pero nadie contestaba. Los truenos se escuchaban más cercanos y el viento les golpeaba la cara, el agua recorria las espaldas, Javier fruncio el ceño y se quedo unos segundos con la frente apoyada en la puerta, "abran" disco casi en un suspiro, por primera vez en 20 años se sentía pérdido.

1 comentario:

Luigi dijo...

Había dejado de visitar muchos lugares que antes frecuentaba (hablando del pasado como si fueran años cuando en realidad son apenas semanas, ja), pero siempre es lindo leerte...
Supongo que de a poco la temática de exorcismo te está abandonando...o quizás no, pero está buenísimo leer/escuchar las cosas que creas.
Saludos señorita, nos vemos en el vacuo cyberespacio


Luigi