domingo, 17 de agosto de 2008
******************Need***********************************
Caminando tranquila por la vereda, llegué hasta una esquina, sin siquiera darme cuenta me encontré en frente de una pastelería. Frente a mis ojos el espectáculo maravilloso de decenas de dulces de todo tipo se desplegaba. Mi mirada devoraba aquellos manjares, sólo el vidrio nos separaba, ¿el problema?, no tenia plata. Pero la urgencia por probar aunque sea un poco de esta tarta era gigante. Podía sentir como mi boca se entreabría y poco a poco aquélla deliciosa porción liberaba sus sabor, las papilas gustativas encendidas, mandaban señales de placer a mi cerebro. Aquél gusto en mi garganta, el perfume dulzón. Mis manos apoyadas en el vidrio, mi respiración agitada, porque se me negaba esa delicadeza de los sentidos, ese explotar multisensorial, no lo comprendía; lo que si entendía era que la imagen de aquél manjar me perseguiría.
En la siguientes noches no hice otra cosa, que pensar y repensar una y millones de formas diferentes de disfrutar de esa torta, como la probaría, con que la acompañaría, el brebaje indicado para la ocasión. El deseo era tan fuerte que no me dejaba dormir, y despertaba sudando. De pronto la falta de torta se convertía en un dolor que rozaba en lo fisíco y que no podría satisfacer nunca.
............Quiero comer Torta...................
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario